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El encapsulamiento o contractura capsular de prótesis de mama es uno de las mayores inquietudes de cualquier mujer que desea realizarse un aumento de senos. Sin duda el riesgo existe, pero debemos ser conscientes de que sucede en menos del 5% de los casos.

Lo primero que debemos tener claro es que alrededor de todos los implantes siempre se forma una cápsula de forma natural. La formación de esta cápsula es una reacción normal de nuestro sistema ante un cuerpo extraño (en este caso el implante). Para protegerse crea una capa fibrosa que debemos tener en cuenta durante el proceso de curación.

El implante de silicona no supone ningún riesgo para la salud de la paciente, se emplea este material porque no interacciona ni produce rechazo. Al formase la cápsula alrededor de la prótesis (cápsula periprotésica) ésta se adhiere mejor a los tejidos de la mama, rellena los espacios y ayuda a evita las infecciones.

La diferencia o el problema viene cuando esta cápsula comprime la prótesis mamaria, dando lugar a una contractura o cápsula patológica. Esto ocurre cuando dicha cápsula fibrosa es irregular, más gruesa de lo normal, con demasiada firmeza y más pequeña que la prótesis.

Igualmente debemos distinguir entre el encapsulamiento tras la cirugía, que sucede en los primeros meses tras el implante, del encapsulamiento tardío que sucede muchos años después cuando se termina la vida útil de la prótesis y se hace necesario un recambio o una retirada, lo cual tampoco ocurre en todos los casos.

Encapsulamiento postoperatorio

El encapsulamiento postoperatorio de los implantes mamarios hoy en día se da con escasa frecuencia. Si ocurre, en la mayoría de los casos se trata de un proceso paulatino que detectamos a las pocas semanas.

La compresesión que ejerce la cápsula hace que la prótesis se vuelva más rígida y al mismo tiempo tire de los tejidos circundantes. Esto puede ocasionar un desplazamiento de la prótesis de varios centímetros y dar lugar a un efecto bola apreciable a simple vista.

El periodo de tiempo más delicado son los tres primeros meses. Por eso debemos poner en práctica todas las recomendaciones del cirujano plástico pare reducir en la medida de lo posible el riesgo de sufrir encapsulamiento. Pasados los seis primeros meses es muy poco probable que se produzca una contractura capsular.

Si tenemos alguna sospecha de síntoma, no debemos actuar por nuestra cuenta. Hoy en día echamos mano de Internet para cualquier cosa. Por ejemplo en el caso de los masajes para contractura capsular debemos empezar cuando el cirujano plástico considere que la herida está bastante cerrada y la paciente no sufra demasiadas molestias.

Causas de contractura capsular

Las causas de contractura capsular pueden tener diversos orígenes. Se pueden deber por ejemplo a factores médicos como la técnica o habilidad del cirujano, el nivel de higiene durante la intervención, el plano de colocación de la prótesis (bajo la glándula o tras el músculo pectoral) o la cubierta del implante (lisa, texturizada, ultratexturizada…).

La causa del encapsulamiento también puede estar relacionada con el paciente, ya sea por no seguir los consejos médicos, por ejemplo si no mantiene el reposo postoperatorio o no se realiza los masajes prescritos, o por tener cierta predisposición a esta complicación (piel dura o poco elástica, mamas tuberosas, etc.).

Además puede desarrollarse una contractura capsular por otras razones que no son médicas ni culpa del paciente. Simplemente son complicaciones postoperatorias impredecibles, que sabemos que pueden ocurrir y no siempre podemos evitarlas. Hablamos por ejemplo de hemorragias, hematomas, infecciones, seromas, entre otros.

Tratamiento de la contractura capsular

Si detectamos los síntomas de contractura capsular el tratamiento lo debe indicar su cirujano plástico. Para que se haga una idea un poco más precisa, debe saber que en primer lugar optamos por soluciones sin cirugía como los masajes, que pueden ser muy eficaces si se siguen las pautas marcadas.

Si los tratamientos no invasivos no consiguen el resultado deseado, habría que optar por una solución quirúrgica como la capsulectomía. En ella extirpamos la cápsula sin reemplazar el implante (a no ser que sea necesario), para que se forme una nueva cápsula. Esta opción suele ser muy eficaz e incluso se puede repetir, pero debe ser realizada también por un especialista en Cirugía Plástica.

En última instancia, cuando las opciones anteriores han fallado y el resultado estético no es el deseado, podemos recurrir a cirugías más complejas como modificar el plano de colocación del implante o escoger un implante con una cubierta diferente. Estas son cuestiones que debe discutir personalmente con el cirujano plástico.

Podemos resumir todo lo anterior aclarando que hoy en día el aumento de senos es una de las cirugías estéticas más frecuentes en España. Si bien implica unos riesgos propios de cualquier intervención quirúrgica con implante, cuando nos ponemos en manos de un especialista en Cirugía Plástica los resultados en la inmensa mayoría de los casos suelen ser todo un éxito y proporcionan una gran satisfacción a la paciente.

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