La obstrucción del conducto lagrimal puede ocasionar epífora (lagrimeo) y sequedad ocular. Explicamos las causas del bloqueo de las vías lagrimales y la importancia de la lágrima en la limpieza, lubricación y protección de la superficie del ojo.

Las lágrimas se forman en la glándula lagrimal principalmente, que se encuentra dentro de la cavidad orbitaria por encima del ojo. Cada vez que se parpadea la lágrima se reparte por la superficie del ojo, ayudando a su limpieza, hidratación y lubricación.

Cuando el conducto lagrimal está despejado la lágrima se renueva y se drena sin problema. Ahora bien, si se producen muchas lágrimas o la vía de drenaje se bloquea en algún punto la lágrima caerá hacia fuera.

Por ejemplo, cuando lloramos lo que ocurre es que el conducto lagrimal es incapaz de drenar tal cantidad de lágrima. Normalmente al producir nuevas lágrimas las anteriores se van drenando por agujeros minúsculos (punto lacrimal) que las conducen hasta la nariz a través de las vías lagrimales. Si se bloquean los agujeros o los conductos, las lágrimas se acumulan, desbordan el párpado y caen por el rostro.

Según datos de la Academia Americana de Oftalmología, cada año fabricamos entre 55 y 110 litros de lágrimas. Por tanto, sufrir un lagrimeo constante puede ser bastante incómodo en el día a día. Afortunadamente, hoy en día existen soluciones quirúrgicas muy eficaces, algunas muy sencillas como la puntoplastia y otras más complejas como la reconstrucción de la vía lagrimal.

Causas y síntomas de una obstrucción del conducto lagrimal

Si se sufre lagrimeo importante determinar la causa para escoger el tratamiento más adecuado. Antes de decidir si debemos operar es esencial determinar si es un lagrimeo por obstrucción, si es reflejo u ocasionado por una irritación.

Cuando el problema de obstrucción del conducto lagrimal sucede en recién nacidos en muchos casos se resuelve solo. Simplemente con el paso de los meses se desarrolla y problema desaparece.

En adultos, el taponamiento del conducto lagrimal se puede deber a una infección, una inflamación, con efecto secundario a algunos medicamentos, por lesión o debido a un tumor ocular. No debemos alarmarnos, ya que es un problema bastante frecuente y que casi siempre tiene solución.

Por género, suelen ser las mujeres las que estadísticamente sufren este problema con mayor frecuencia, especialmente mayores de 50 años.

Anteriormente lo hemos comentado, uno de los principales síntomas es la epífora o lagrimeo del ojo. Dado que la lágrima no se consigue drenar de forma natural y tampoco tiene tiempo de evaporarse, éstas se acumulan y desbordan por el párpado inferior.

Además otros síntomas pueden ser visión borrosa, el ojo podría estar inflamado y enrojecido por la irritación. Cuando hay una infección se pueden tener secreciones y costras en los párpados. Ante esta situación, lo mejor es acudir al oftalmólogo cuanto antes para comenzar con el tratamiento y reducir las molestias.

Tratamiento para obstrucción del conducto lagrimal

Hay varias opciones para solucionar una obstrucción del conducto lagrimal. Es esencial que el oftalmólogo evalúe el caso en consulta, ya que no todos los casos se resuelven de la misma manera.

Por ejemplo si la obstrucción se debe a una inflamación se podría solucionar con colirios de cortisona. En otros casos es necesaria una pequeña cirugía llamada puntoplastia para ensanchar los puntos lacrimales. Ahora bien, si la obstrucción está más abajo en los sistemas de canalización será necesaria una cirugía llamada dacriocistorrinostomía o DCR. Actualmente es muy segura y se puede realizar con tecnología avanzada como láser, fibra óptica y endoscopia.

El objetivo de la DCR es crear una nueva vía de drenaje que conecte con la nariz. Tradicionalmente se ha realizado mediante una incisión externa, por suerte los avances tecnológicos aplicados al mundo de la medicina permiten realizar esta misma operación mediante técnicas laparoscópicas y con la ayuda de una pequeña sonda de láser diodo que se introduce por el punto lagrimal, evitando la incisión en el párpado y la cicatriz externa.

Dependiendo de la causa de la obstrucción y su localización se recomendará el tratamiento más adecuado. En cualquier caso los riesgos y las posibles complicaciones postoperatorias son mínimas.

En consulta de dan una serie de recomendaciones preoperatorias, se explican los pasos que seguiremos durante la cirugía y le explicaremos las instrucciones que debe seguir para que postoperatorio sea todo un éxito.

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