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Dadas la múltiples campañas contra el tabaco, hoy en día cualquier fumador es consciente de los riesgos que implica para su salud. Desde problemas cardíacos a respiratorios, incluyendo todos los posibles problemas derivados de tener esos niveles de toxinas pululando por nuestro organismo.

Por poner un ejemplo, el monóxido de carbono del tabaco reduce la capacidad de la sangre para transportar oxígeno, por lo que se puede reducir el flujo sanguíneo al corazón o hacer que los procesos de curación se ralenticen.

El paciente debe ser consciente que el consumo de alcohol y el tabaco incrementan los riesgos de complicaciones serias tras un cirugía mayor. La buena noticia es que estudios recientes parecen indicar que si una persona es capaz de dejar de fumar un año antes de la cirugía, tiene casi los mismo riesgos que alguien que nunca haya fumado.

dejar de fumarPara llegar a estas conclusiones los investigadores analizaron miles de casos de personas que se habían operado en Estados Unidos. Observaron las posibles complicaciones en los 30 primeros días de postoperatorio y cruzaron los datos con su historial como fumador.

Se prestó especial atención a los casos más graves como: ataques al corazón, coágulos de sangre, neumonía y fallecimiento. Tristemente se pudo comprobar una vez más que los fumadores tenían mayor probabilidad de sufrir esta clase de problemas.

Sin embargo también se pudo observar que aquellos que se preocuparon por dejar de fumar un año antes de la cirugía tenían las mismas probabilidades de sufrir esta clase de problemas en los postoperatorios que las personas que jamás habían fumado.

Dejar de fumar es un reto difícil, muchos tantean la posibilidad de dejar ese mal hábito pero fracasan en los primeros intentos. Si tiene previsto pasar por el quirófano en los próximos meses para una Cirugía Plástica Estética o Reparadora, una vez más queda demostrado que el esfuerzo merece la pena y que la excusa es perfecta.

Más información sobre el estudio publicado en JAMA Surgery.

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